lunes, 4 de octubre de 2010

Bergoglio pidió una "patria donde no crezca el odio"

En la basílica de Luján, Bergoglio pidió que nadie sea despreciado. (Telam)
Cristo Obrero Catriel (Lujan)Una multitud de fieles estimada en más de un millón de personas
 que dieron una nueva demostración de fe luego de una extensa peregrinación a pie arribó ayer a la basílica 
de Luján, donde el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, ofició una misa en la que  pidió "una patria 
para todos y para que no crezca el odio".
Bajo el lema "Madre, queremos una patria para todos", la peregrinación unió el barrio porteño de Liniers
 y la localidad bonaerense de Luján para recorrer un total de 60 kilómetros de distancia.


Durante la celebración, el cardenal primado de la Argentina, pidió por una patria en la "que todos tengan
 cabida". "Que no haya sobrantes, excluidos ni explotados. Que esta patria para todos nos consolide como
 hermanos en la herencia patriótica de nuestros mayores", solicitó. 


Durante la homilía, el prelado pidió: "Que nadie sea despreciado; que no crezca el odio entre nosotros;
 que el rencor, ese yuyo amargo que mata, no eche raíces en nuestro corazón".




Patria para todos


"En este año de comienzo del Bicentenario miramos a nuestra Madre y le expresamos nuestro deseo
 hecho oración: "Madre, queremos una patria para todos. Este año la Casa de la Virgen en Luján, tiene, 
para nuestra patria, un gran significado", señaló.


En otro momento de su alocución, Bergoglio expresó: "Hoy, también en mayo y en diciembre, muchos
 venimos para estar cerca de la Madre. Venimos porque nos hace falta este lugar de confianza y de descanso".


"Venimos a contarle a la Virgen cómo anda nuestra vida y nos llevamos su mirada que es aliento para seguir
 el camino. Esto no se suele publicar mucho, pero es lo que los hijos viven con mucha fe y son muchos 
los que aquí han instalado su lugar de encuentro y bendición". 


Bergoglio también destacó: "Aquí venimos porque nos hace falta seguir confiando y seguir alimentando
 lo más nuestro, lo que da sentido a nuestras vidas".




Cruces en baja


Con la idea de bajarle el tono a los conflictos que en los últimos meses habían mantenido la Iglesia y el Gobierno,
 Bergoglio mantuvo un tono tibio en sus reclamos de inclusión social y dejó a un lado las críticas por la
 validez del matrimonio homosexual y el intento de los legisladores de avanzar en la legalización del aborto.


Un discurso que apuntó a los excluidos -un reclamo histórico y común de la Iglesia no sólo en la Argentina
 sino también en países subdesarrollados- fue el eje de las palabras que el purpurado dijo ante miles de fieles
 que desafiaron una vez más el duro trayecto que representa la peregrinación a pie a la basílica de Luján.


Así, Bergoglio trató de quitar del centro de la escena, al menos por algunas semanas, los cruces con
 el Gobierno y el Congreso. Es que a principios de noviembre, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) 
celebrará una nueva Asamblea Plenaria, conducida por Bergoglio y con la presencia de todos los obispos 
de Argentina.


Será entre lunes 8 y sábado 13 de noviembre en el partido bonaerense de Pilar, y se espera un
 pronunciamiento general sobre estos temas sensibles para la sociedad.(TelaM)



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